martes, 30 de octubre de 2007

El Amor 1Corintios 13. 3-7

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres
y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor,
no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial;
el amor no es envidioso,
no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza,
no busca su propio interés,
no se irrita,
no tiene en cuenta el mal recibido,
no se alegra de la injusticia,
sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa,
todo lo cree,
todo lo espera,
todo lo soporta.
Extraído de la Biblia: El Libro del Pueblo de Dios.

Vivir el instante


Cuando logro desprenderme del pasado y aceptar todo tal como es y sin juzgarlo puedo vivir en el presente más simplemente sin estar en todo momento comparando: si es mejor o peor, si es bueno o malo.

Si yo pudiera comprender que no es necesario entrar en la dualidad en cada caso, que no es preciso desintegrarlo todo con mi mente que requiere poner una etiqueta a todo lo que pasa para comprenderlo.

Cuando pueda darme cuenta que la vida es mucho más bonita cuando puedo tomarla como viene y aceptarla, no querer cambiar nada, no separar las cosas siempre en sus opuestos que si es malo no es bueno y viceversa que las cosas están bien o mal siempre el extremo que me hace tener que definir si yo quiero o no que aquello pase, cuando no tengo nada que opinar:la vida ES y con esta apreciación me quedo.

Si pongo mi atención en el presente, el pasado deja de pesarme, dejo de sufrir por lo que no fue, lo que no hice (o tal vez lo que hice mal, y me hace sentir culpa) o lo que no me dieron.

Me retiro a mi interior y veo que todo lo tengo en el ahora, tengo mi Ser íntegro y entero que me conduce por la vida con amor.

Estoy donde tengo que estar y siento el fluir de la vida y lo acepto.

Soy plenamente feliz, estoy en paz y el amor lo llena todo...
Escrito por:Lidia M. Domes
los-ojos-cerrados.blogspot

domingo, 28 de octubre de 2007

Piensa...

Piensa en ti y piensa en los demás; tú tienes tu personalidad
y tus necesidades y conveniencias; pero los otros también
tienen las suyas.
Aun cuando pienses en ti, siempre debes pensar en plural,
pues tú no estás aislado en la sociedad, sino que estás en
medio de los que te rodean.
Pensar en singular será la mayoría de las veces una velada
expresión de egoísmo, que no dejará de ser reprobable.
Pensar en plural, aun tus cosas personales, dará a éstas
una proyección de comunidad, te ayudará a no cerrarte
dentro de ti mismo y de tus cosas personales, te proyectará
hacia el mundo, hacia la humanidad.
Pensar en plural aumentará la posibilidad de acción de tu
parte y elevará tu ideal de vida, pues si las fuerzas unidas son
invencibles, los ideales unidos son más puros e irresistibles.
Piensa, pues, en plural, que tienes que salvarte tu, pero que
debes salvarte "en racimo", con todos los demás.

Extraído del libro: Los cinco minutos de Dios
De: Alfonso Milagro
Editorial Claretiana

sábado, 27 de octubre de 2007

Madre Teresa de Calcuta



Si nuestras casas son realmentes comunidades donde se viven el amor y la unidad,
venceremos toda situación adversa.
El amor empieza por casa; por eso, estemos atentos al modo en que nos
amamos los unos a los otros.
En este sentido, no tengan miedo de amar hasta que les duela porque
así es como Jesús nos ha amado.
Muchos sufrimientos en nuestros hogares provienen del uso incontrolado de las palabras,
dichas en cualquier lugar, frente a otras personas.
Abramos los ojos sobre el daño que provocamos cuando hablamos sin amor.

Extraído del libro: Los cinco minutos de la Madre Teresa
Un diario de reflexiones, oraciones y anécdotas recopiladas
por el P. Angelo Scolozzi.

Editorial Claretiana

viernes, 26 de octubre de 2007

Salmo del agua cristalina



Hoy quiero entonar el salmo del agua cristalina y fugaz.

Quiero ser como el agua, que sirve gozosa a los hijos de Dios.
Quiero ser como el agua que calma la sed del sediento,
sin fijarse si es hombre de ciencia, de poca cultura, de blanco o de negro color.
Quiero ser como el agua, que es de todos y todos la poseen,
la beben, la gustan, la utilizan; a todos refresca, los limpia y fecunda.
Quiero ser como el agua que canta sonora sus silbos brillantes
y desliza sus hilos por peñas y arroyos,
llevando la vida, el frescor y la alegre canción.
Eso ha de ser mi vida: agua. Agua que limpia los cuerpos
y lustra las almas con luz bautismal.
Y agua que fecunda y da vida, la vida de gracia que el buen Dios nos da.

Extraído del libro: Los cinco minutos de Dios
De: Alfonso Milagro
Editorial Claretiana

Fotografía: Silvia Cristina

jueves, 25 de octubre de 2007

Renaciendo....



Renazco cada día con la alegría inmensa de sentirme VIVA.

Y acepto mi día.

Decido disfrutarlo.

Será justo a mi medida.

Entiendo que la mente me ha jugado en contra

durante muchos años.



Comprendo que no pude correrme de ese estado

sólo por voluntad.

Hubo tiempos en que la mente me enredaba

y jugaba a ser una víctima más:

de las circunstancias, de la vida misma,

de todo lo que el mundo mostraba para mí…


En otros momentos la importancia jugaba

su papel principal.

Convenciéndome que todo

lo que yo estudiaba

me daba poder.

No el poder del dinero,sino el más difícil

de querer tomar al mundo en mis espaldas

a través de la ayuda

que pretendía dar…


Hoy la vida me abrió caminos

y pude conocer lo simple de la vida…

Reconocer lo que es…

Aceptar el amor…

Que el orden que subyace es una estructura

que si la comprendemos

mirando los efectos que el desorden causa,

tan sólo asomarse a la imagen interna es revelador…


Y si la oportunidad hace que pueda asomarme

en una Constelación,

facilita el proceso de tomar a mis padres

si aun no lo he hecho si es que la culpa

corroe mis entrañas porque alguna vez,

he actuado en contra de la vida o del amor:

reconocer lo que es no seguir torturando

mi presente con eso…

¿Quién en este mundo es libre

de haber cometido una equivocación?

Todos somos iguales y a la vez diferentes

Pero si algo nos hace poder comprender

es asumirnos todos en los dos papeles…

SOY IGUAL QUE VOS…

Cuando pido justicia y me encolerizo,

Y podría matar…

Acaso la energía no me lleva a hacer actos…

tal vez un instrumento de la compensación…

Tal vez no se comprenda tal como lo escribo,

lo comprendo yo.

Cada uno de nosotros,amigos queridos

tenemos nuestra forma de llegar a la comprensión…

No soy dueña de NADA

De ninguna verdad…

Sólo se que estoy lista y cada día nuevo

me da la oportunidad de reencontrar alegría,

un poco más de comprensión

de la vida, de la libertad.

De compartir con ustedes

que son un gran regalo que la vida me da…


 Lidia M. Domes
los-ojos-cerrados.blogspot.

Fotografía: Silvia Cristina

miércoles, 24 de octubre de 2007

La música de tu corazón

Hermosas melodías fluyen dentro de mi ser
Se expanden hasta cubrir toda la tierra
Melodías provenientes del centro del universo
De la creación misma.

Dios me susurra al oído con amor
Que siempre ha estado ahí
En todo lo que existe y es.

Todo cuanto ha sido creado,
ha existido primero en la mente de dios
Y tu mi hermano, eres un ser maravilloso
Un pensamiento de dios
Una partícula de su mismo ser
Individualizado para experimentar
Para vivir
Para amar y ser

En un mundo que es parte de dios también
Canta desde el centro de tu ser
Y expande todo cuanto eres al universo
Que el universo sienta tu amor y lo multiplique!

Porque tu eres dios, tu eres el amor en un cuerpo
Y todo el universo te esta escuchando
El universo esta sanando contigo
Tu y la tierra estan naciendo de nuevo al amor.

Escrito por Kai

Salmo 138 (137) Acción de Gracias por el Cumplimiento de las Promesas de Dios

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo,
y daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.

Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.
Que los reyes de la tierra te bendigan
al oír las palabras de tu boca,
y canten los designios del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor está en las alturas,
pero se fija en el humilde
y reconoce al orgulloso desde lejos.
Si camino entre peligros, me conservas la vida,
extiendes tu mano contra el furor de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!

Extraído de la Biblia: El Libro del Pueblo de Dios

martes, 23 de octubre de 2007

Comenzamos el Camino

Comenzamos el camino como un respiro de dios
Como una pequeña gota en la inmensidad de la creación
Y ahí, dentro de ese amor inagotable estabas tu frente a mi
Te ame desde ese momento
y ahí decidimos tomar forma como dos seres
Como dos seres que comparten el mismo respiro de vida.



Decidimos tomar forma de ser,
para explorar el universo juntos
Para explorar la vida
Porque sabemos que a donde quiera que vayamos somos dios
Y a donde quiera que vamos somos el mismo ser
que tomo forma como dos
la vida tiene muchas formas,
el amor tiene muchas formas
sin embargo no necesito ir lejos,
la grandeza del universo la observo en tus ojos
y veo a dios en tus ojos,
la vida en tu sonrisa y el amor,
todo el amor que existe en el universo,
me lo entregas cada dia con tus besos.

Escrito por Kai

Fotografía: Silvia Cristina

sábado, 20 de octubre de 2007

Tu Ser

Eres parte mía, parte del universo

El sentirte, el observarte me transforma,

me eleva, me funde como Uno con Dios

Es tan dulce tu esencia, tan suave….

Eres parte de mi,

parte del universoEres dios,

la esencia más pura del amor

y es que no hay palabras para describir tu belleza

La pureza de tu alma….

Basta con sentirlo, basta con saberlo,

que eres para mi lo mas grande en el universo

La esencia más pura del amor

Todo lo que se, todo lo que soy….

Existo porque existes tú…

Eres la vida que fluye a través de mi cuerpo

Eres la alegría que se manifiesta a través de mi sonrisa

Eres el amor que respiro día a día

Y es que eres parte mía, parte del universo

Basta con sentirlo, basta con saberlo

Que en ti encuentro toda la belleza del universo

Un canto a la vida

Un susurro de amor manifestado solo para mí

Eres tu, tu ser, lo mas grande en el universo para mi.


Escrito por Kai

jueves, 18 de octubre de 2007

Meditación sobre el Padre Nuestro

ILo que pedimos cuando rezamos esta oración [1]
1. Primera parte

Padre nuestro
Que estás en el cielo
Santificado sea tu nombre
Venga a nosotros tu reino
Hágase tu voluntad


Padre Nuestro...............

No hay en el lenguaje humano ninguna palabra en que se condense toda la buena nueva que Cristo trajo a la tierra, como en la palabra que el hombre dirige a su Dios llamándole: Padre. Dios, nuestro Padre, nosotros sus hijos.
La palabra Padre la repite Cristo muchísimas veces, tanto en sus sermones a los judíos y apóstoles como en sus oraciones. Especialmente se ve esto en los Evangelios de San Mateo y San Juan. San Mateo trae esta palabra 44 veces, Juan cerca de 115 veces. De esto se deduce cuán profundamente impresionó esta palabra a los apóstoles y cuánto se grabó en su memoria.
Al poner esta palabra al principio de su oración, Cristo quería producir en nosotros los mismos sentimientos que El abrigaba. Por eso se puede comprender cuánto le agrada el que este pensamiento fundamental de su trato con Dios halle un eco fiel en nuestras oraciones.
Cuando un niño no conoció a su padre como la imagen perfecta del amor providencial, y no creció al calor de este amor, siempre sentirá la falta de uno de los aspectos más felices de su vida. Lo mismo acaece en el hombre que no aprendió sentirse hijo de Dios. A él no le queda más remedio que pedir con toda reverencia como los discípulos: "Señor, enséñanos a orar".
¡Padre! ¡ Cuán feliz me siento en la convicción de tener por Padre a Dios, el Eterno e Inmenso, el Creador y Señor de todas las cosas creadas! ¡ Qué ánimo y aliento, qué confianza en todas las situaciones de mi vida me da esta seguridad! ¡ Oh Padre mío, yo creo en tu eterno amor para conmigo! Cuán fielmente cumpliste siempre tus obligaciones de Padre conmigo! Yo a mi vez quiero ser fiel hijo tuyo y buen hermano de tus hijos, mis hermanos en la tierra, ante todo de tu Hijo que me recuperó los derechos perdidos de ser hijo tuyo.



Que estás en el cielo...............

Allí arriba donde vive mi Padre, está mi patria y mi casa paterna. ¡Cuán pequeña parece ante esto la pobre tierra con sus sufrimientos y gozos pasajeros, con sus cuitas y placeres! Voy a guardar viva en mi alma siempre una verdadera nostalgia del cielo. Ella fortalecerá mi voluntad con el propósito decidido de una vida sin mancha, y preservar mi alma del deseo de enamorarse de objetos terrenos y de buscar mi consuelo en las cosas de la tierra.



Santificado sea tu nombre...............

¡Que tu, oh Padre, encuentres en el mundo aquella gloria externa que se te debe en la vida pública y privada de los hombres, en la ciencia y las bellas artes, en la técnica y en la vida política, ante todo en la práctica de las virtudes de tus hijos! ¡ Ojalá todo sea dirigido para promover tu honra y gloria! Esta es mi primera aspiración en todas mis oraciones, como es el principal interés de los hijos buenos que el padre de familia sea honrado y amado de todos.
Oh querido Padre que estás en los cielos, necesito pedirte muchas cosas: soy pobre y necesito mi pan cotidiano; soy más pobre porque necesito el perdón de mi culpa: soy aún más pobre, porque necesito ser librado siempre de nuevos peligros; soy pobrísimo, porque necesito ser preservado de la perdición eterna. Pero todas esas cosas no han de ser lo primero que te pido. El primer y principal objeto de todos mis anhelos es que tu nombre sea santificado. ¡Ojalá toda mi vida sea dedicada a conseguir este fin primordial de todos los hombres de la tierra!



Venga a nosotros tu reino...............

Nosotros somos tu propiedad y posesión, oh Señor. Fortalece en nuestros corazones la convicción de ser tuyos a fin de no servir a nadie fuera de Tí. No permitas que el espíritu del mundo reine en perjuicio de las almas inmortales. Refrena la incredulidad, la soberbia y la sensualidad. Extiende tu reino por medio de la propagación de la fe entre todos los pueblos de la tierra, por la libertad y exaltación de la Iglesia, por la multiplicación de su influjo en todas las manifestaciones de la vida a su alcance, para ennoblecer la sociedad y poder llevarla a su verdadera felicidad. Toma posesión de los corazones de todos los hombres a fin de que puedan llegar a ser herederos de tu reino eterno.



Hágase tu voluntad...............

Estas palabras tienen un sentido doble. Hay una voluntad de Dios que el hombre tiene que cumplir con sus obras. Hay otra que debe respetar y sufrirla con paciencia. Mas ambas voluntades debemos tomar como con ambas manos. De ahí que esta petición contiene primero el sincero propósito de cumplir la voluntad de Dios; segundo, la generosa resolución de aceptar todas las disposiciones de la Divina Providencia, aun las más pesadas y dolorosas, con plena sumisión y entrega de si mismo; tercero, el fervoroso ruego por el auxilio de la divina gracia para el constante cumplimiento de estos propósitos.
Toda mi felicidad y mi valor depende de si me someto con toda mi alma a la voluntad de Dios o no. Yo renuncio a mi propia voluntad y a mis deseos particulares. ¿Qué importa todo eso, con tal que se cumpla la voluntad de Dios? Sólo aquello tiene razón de ser, que deriva de la siempre santa, siempre amable, siempre bondadosa voluntad divina y está en conformidad con ella.
Danos, oh Padre, tu poderosa gracia que nos hace abrazar y cumplir siempre lo que Tú quieres, y nos mantiene firmes y fuertes en todo lo que dispone o permite tu santa Providencia.


Extraído de: Devocionario Católico
http://www.devocionario.com/

Meditación sobre el Padre Nuestro

Lo que pedimos cuando rezamos esta oración

2. Segunda parte

En la tierra como en el cielo
Danos hoy nuestro pan de cada día
Perdona nuestras ofensas
No nos dejes caer en la tentación
Y líbranos del mal


En la tierra como en el cielo
...............
En el cielo ya no hay desobediencia, ni murmuración, ni tardanza, ni vacilación en el cumplimiento de la voluntad divina. Allí todos quieren sólo lo que Dios quiere, y lo quieren con amor puro. El perfecto cumplimiento de la divina voluntad es la bienaventuranza de todos los bienaventurados. Ojalá también nosotros en la tierra no trabajáramos por ningún otro ideal que el cumplir, como los ángeles y santos del cielo, la voluntad de Dios, en lo grande como en lo pequeño con toda perfección asequible con el auxilio de la divina gracia.

El fiat (hágase en mí según tu palabra) de la Madre de Dios dio la señal para que se verifique el gran misterio de la Encarnación del Verbo Eterno con todas las bendiciones que de ahí vinieron sobre los hombres.

Otro fiat de la boca del Divino Salvador en el jardín de Getsemaní significaba la aceptación del cáliz de la Pasión para el ofrecimiento del sacrificio cruento, por el cual el Cordero de Dios quitó los pecados del mundo y nos abrió el cielo.

En la misma línea está ahora el fiat que el divino Maestro pone en nuestra boca en el Padre nuestro, y que diariamente sube de nuestros labios a las alturas del cielo.

Digamos, pues, este nuestro fiat con el mismo espíritu y con la misma generosidad con que El y su santísima Madre pronunciaron el suyo.

Hasta aquí, el devoto que ora, piensa más en el Padre celestial que en sí mismo. El defiende más los intereses de Dios que lo suyos propios. Es evidente que con ello procura, a la vez, en realidad, su propia felicidad. En estas tres primeras peticiones está el centro de gravedad del Padre nuestro; y cuanto más ellas llenan nuestra alma, tanto más fuerza tendrán ante Dios las siguientes peticiones, en las que recomendamos a la bondad divina nuestros propios asuntos y aspiraciones diciendo implícitamente: Por la gloria de tu santo nombre, danos, oh Padre, el pan de cada día, perdónanos nuestras deudas, no nos dejes caer en la tentación y líbranos de todo mal.



Danos hoy nuestro pan de cada día
...............
Bajo el concepto de "pan de cada día" que pedimos para todo el género humano, entendemos en primer término todos los bienes materiales y espirituales que el hombre necesita para la vida terrenal y existencia digna a su naturaleza. Llama nuestra atención que, cuando las peticiones anteriores, abrazan el cielo, la tierra y la eternidad, ésta se concreta al día que pasa y al pan que necesitamos.

Esta petición debe ser condicional, esto es, unida a la anterior a la que pedimos que se haga la voluntad de Dios en todas las cosas. Así pedimos aquí que nos dé el pan de cada día, si así es su santa voluntad.

Incondicional debe ser esta petición sólo cuando la referimos al pan de la divina gracia que diariamente necesitamos, o al pan de la Hostia divina. El recuerdo del Santísimo Sacramento es el pensamiento más hermoso y tierno que la palabra "pan" puede sugerirnos.

Que siempre aumente el número de los fieles que reciben diariamente este pan celestial y que con ellos se multiplique el número de aquellos en que Cristo vive y reina y que viven en Cristo; esto significaría el más perfecto cumplimiento de esa petición, la solución de la atormentadora cuestión por el pan cotidiano que tanto interesa a los hombres.

Muy convenientemente se une a esta petición la Comunión espiritual, a la vez que el ruego por aquellos pobres, a quienes falta el pan del día. No en balde Cristo acentúa tanto en esta y en las siguientes peticiones el concepto de familia que prima en ellas, que se llega a pensar que, no se nos concedería ningún pedido personal, que no alcance a la vez a todos nuestros hermanos.



Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
...............
Esta petición intenta mantener vivo en nosotros el espíritu de penitencia.

El perdón de los pecados es la necesidad más urgente del caído género humano. No hay cosa que oprima tanto como una culpa no expiada. Ahora bien, el precio del perdón de toda la culpa del hombre lo pagó Cristo por medio de sus infinitos méritos, adquiridos por su vida, pasión y muerte. Pero la aplicación de estos méritos al alma exige su cooperación a la gracia. Esta cooperación no prestan, desgraciadamente, millares de almas. Para todas ellas pedimos nuevas y más abundantes gracias de perdón y conversión. En esto estriba el significado de esta petición. Al formularla no pensamos solamente en nuestra culpa personal, sino también en la de nuestra familia, de nuestros hermanos y allegados, de nuestro pueblo, patria y de todo el linaje humano. Este apostolado de la oración, esta petición por la conversión de los pecadores, disidentes, infieles y paganos, es una obra excelente de misericordia que cada cual puede hacer.

En todo ello hay que tener presente que Dios nuestro Señor es Padre bondadosísimo, inclinado por naturaleza a usar de misericordia donde quiera que note alguna buena voluntad en el hombre. No creamos algo de Dios que tendríamos reparo o vergüenza de creer de nuestro propio padre. Para nosotros pedimos la gracia de recibir siempre dignamente el Sacramento de la Penitencia y de no engañarnos acerca de la seriedad de nuestra contrición y sinceridad de nuestros propósitos, prometiendo a la vez cumplir con la condición expresada en las palabras que agregamos: "como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". El perdón que Dios nos concede está en relación exacta con la conducta que nosotros observamos con nuestros prójimos (Mat. 7, 2). Un silencioso y sincero: "Perdona nuestras ofensas" por la salud de nuestro prójimo es la mejor contestación al rencor y la antipatía natural que se levanta en nuestro interior, y constituirá nuestro perdón y justificación ante el tribunal divino.



No nos dejes caer en la tentación
...............

En esta petición imploramos, nos preserve Dios de nuestros pecados, confesión que avergüenza nuestro orgullo. No podemos confiar en nosotros mismos. La historia de nuestra vida es en su mayor parte la historia de nuestras derrotas en las tentaciones. Sólo el que se teme a si mismo y confía en el auxilio de Dios, está seguro de no pecar. Al pedir que Dios no nos deje caer en las tentaciones, nos obligamos, a la vez, a evitar todas las ocasiones de pecado y emplear los medios necesarios para no pecar.

Adviértase aquí el plural "nos". Lo que cada cual pide para sí, lo implora igualmente para todos sus prójimos. ¡Con qué insistencia surgirá muchas veces de los corazones buenos y celosos de la salvación de las almas esta petición a favor de las que se hallan confiadas a su cuidado, especialmente para conservar la inocencia de la vida! ¡Cuán necesaria es tal oración, ante todo en la época actual en que toda la atmósfera se halla envenenada del olor pestífero de la tentación!



Y líbranos del mal
...............
Líbranos de todo lo que significa en realidad un mal. Luego, no de las cruces de la vida, puesto que ellas no son un verdadero mal, sino gracias divinas; pero sí, de las consecuencias del pecado, de la ceguera del espíritu y de la flojedad de la voluntad, de todo influjo del mal en cuanto nos separa de Dios y del cielo; ante todo para nosotros y para todos nuestros allegados, de la consecuencia más funesta del pecado y del mal más grande, que es la perdición eterna.

Oh Padre celestial, líbranos de la pena eterna del infierno. Defiende, Señor, a tu pueblo: límpiale, bondadoso, de todos los pecados: pues no le dañará ninguna adversidad mientras no le domine alguna maldad.

ORACIÓN DE ALABANZA


Bendito seas Tú, mi Señor.

Bendito seas Tú, Dios mío,

porque eres bueno,

porque tu amor por mí es infinito.

Seas bendito y alabado siempre.


Gracias, Señor, por tu amor.


Extraído de: Devocionario Católico
http://www.devocionario.com/

miércoles, 17 de octubre de 2007

ALABANZA A DIOS CREADOR

CÁNTICO DE LAS CRIATURAS [1]San Francisco de Asís


Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor, tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; tan sólo tú eres digno de toda bendición, y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor, y en especial loado por el hermano sol, que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor, y las estrellas claras, que tu poder creó, tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor! Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición, la hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color, y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor.

Amén.

Extraído de: Devocionario Católico
http://www.devocionario.com/

viernes, 12 de octubre de 2007

MADRE...


Madre...

una gracia te pido,

que me sanes

en cuerpo y alma,

se que debo despojarme de mi orgullo

y de todos mis pecados.

Que lejos estaba de ti,

que negro velo cubría mi alma,

hoy te descubro

y quiero vivir .

Detiene tu mano

pósala en mi corazón.


Amén

miércoles, 10 de octubre de 2007

CUANDO MARÍA SALUDA ...

El Padre Kentenich [1] promovió entre el círculo de los Schonstattianos una Novena a la Madre de Dios. Y con ella logró la ayuda anhelada.
Esta Novena finalizó en la Fiesta de la Visitación (2-7-1942).
Al contemplar esta Fiesta de María, el Padre Kentenich hizo una oración para los nueve días: "Madre, yo te saludo; Madre, salúdame también Tú a mi."
Explicando esta sencillísima oración, dijo él a los suyos que este Saludo de la Madre de Dios a Isabel "obraba milagros".
Leemos en la Sagrada Escritura: "Y María saludó a Isabel." (Lc. 1, 40). Isabel reconoció, iluminada por el Espíritu Santo, que María llevaba al Mesías bajo su corazón. Juan, su hijo, fue santificado en su seno: "... tan pronto oí tu saludo, el niño saltó de gozo en mi seno" (Lc. 1,44).
"Madre, yo te saludo;salúdame también Tú a mi"
Y Zacarías recobró nuevamente el habla.
¿No deberíamos nosotros también hacer nuestra esta jaculatoria que obra milagros y rezarla -llenos de confianza- como Novena?
Y no solamente para nosotros, sino también para todas las grandes y difíciles necesidades de nuestro tiempo:
"Madre, yo te saludo; saluda tú a mi marido, que está expuesto a muchas tentaciones... Saluda a mi mujer, que anda por caminos peligrosos... A mi hija, que ha caído en la costumbre de la droga... A nuestro hijo, que sigue sin aparecer... Saluda a nuestros sacerdotes...", etc.
Entonces, muchos de los sacerdotes que pasan por momentos de crisis, permanecerán fieles a su consagración -gracias a nuestra jaculatoria que "obra milagros"; entonces, también nuestra juventud, a veces tan desvalida, se encontrará más protegida y podrá comprender mejor el sentido de la vida.
El odio endemoniado podrá poco a poco convenirse en amor, y así los hombres podrán vivir en paz.
Los enfermos sanarán o recobrarán fuerzas para llevar su cruz con valentía, uniéndose a Cristo, el gran portador de la Cruz.
Este es el aporte más fuerte y eficaz para que el mundo vuelva al Hogar del Padre.
La agitación de nuestro tiempo, unida a las super-exigencias a que están sometidos los hombres, no da posibilidad a veces para más largas oraciones; pero con la súplica breve, llena de confianza, podemos quizá, en medio del ajetreo diario, dirigirnos a la Madre de Dios diciéndole: "¡Madre, saluda a los que tanto quiero... Madre, saluda también a aquellos que tanto me preocupan... Saluda a nuestro pobre pueblo... Saluda a los que gobiernan las naciones... Saluda a todos los que necesitan de tu poder transformador... Saluda a los jóvenes, saluda a los ancianos, saluda a los que viven en soledad...!
"Madre, yo te saludo; salúdalos también Tú a ellos."

Amén

Extraído de: Devocionario Católico
http://www.devocionario.com/


DIOS CREADOR



¡Oh Señor!, tú has creado todas las cosas.

Tú les has dado su ser y las has puesto en equilibrio y armonía.

Están llenas de tu misterio, que toca el corazón si es piadoso.
También a nosotros, ¡oh Señor!, nos has llamado a la existencia

y nos has puesto entre ti y las cosas.

Según tu modelo nos has creado y nos has dado parte de tu soberanía.

Tú has puesto en nuestras manos tu mundo,

para que nos sirva y completemos en él tu obra.

Pero hemos de estarte sometidos,

y nuestro dominio se convierte en rebelión

y robo si no nos inclinamos ante ti,

el único que llevas la corona eterna

y eres Señor por derecho propio.
Maravillosa, ¡oh Dios!, es tu generosidad.

Tú no has temido por tu soberanía

al crear seres con poder sobre ellos mismos

y al confiar tu voluntad a su libertad.

¡Grande y verdadero Rey eres tú!
Tú has puesto en mis manos el honor de tu voluntad.

Cada palabra de tu revelación dice que me respetas

y te confías a mí, me das dignidad y responsabilidad.

Concédeme la santa mayoría de edad,

que es capaz de aceptar la ley que tú guardas

y de asumir la responsabilidad que tú me transfieres.

Ten despierto mi corazón para que esté ante ti en todo momento,

y haz que mi actuación se convierta en ese dominio

y esa obediencia a que tú me has llamado.


Amén.

De Romano Guardini

Extraído de: Devocionario Católico http://www.devocionario.com/

San Antonio María Claret

ORACIÓN PARA PEDIR POR UN ENFERMO DE CÁNCER


Oh San Antonio María Claret, que durante tu vida en la tierra

consolabas tanto a los afligidos y tenías gran amor

y tierna compasión a los enfermos ruega por mi ahora

que gozas del premio de tus virtudes; echa una mirada de compasión

sobre N,... (menciona aquí a la persona afligida con cáncer)

y concédeme esta gracia , si tal es la voluntad de Dios.
Haz tuyos mis cuidados.
Habla una palabra al Inmaculado Corazón de María
para obtener por su poderosa intercesión
la gracia que yo tanto ansío,
y una bendición que pueda fortalecermedurante mi vida;
asisteme en la hora de mi muerte y guíame a una feliz eternidad.
Amén.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Antonio María Claret ruega por mi.

Extraído de:Devocionario Católico

martes, 9 de octubre de 2007

Padre Nuestro de San Francisco


Oh santísimo Padre Nuestro : creador, redentor, consolador y salvador nuestro.

Que estás en el cielo: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para el conocimiento, porque tú, Señor, eres luz; inflamándolos para el amor, porque tú, Señor, eres amor; habitando en ellos y colmándolos para la bienaventuranza, porque tú, Señor, eres sumo bien, eterno bien, del cual viene todo bien, sin el cual no hay ningún bien.

Santificado sea tu nombre: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas,
la sublimidad de la majestad y la profundidad de los juicios.

Venga a nosotros tu reino: para que tú reines en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu reino, donde la visión de ti es manifiesta, la dilección de ti perfecta, la compañía de ti bienaventurada, la fruición de ti sempiterna.

Hágase tu voluntad asi en la tierra como en el cielo: para que te amemos con todo el corazón, pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, gastando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio de tu amor y no en otra cosa; y para que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, atrayéndolos a todos a tu amor según nuestras fuerzas, alegrándonos del bien de los otros como del nuestro y compadeciéndolos en sus males y no dando a nadie ocasión alguna de tropiezo.

Danos hoy nuestro pan de cada día: tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo: para memoria e inteligencia y reverencia del amor que tuvo por nosotros, y de lo que por nosotros dijo, hizo y padeció.

Perdona nuestras ofensas: por tu misericordia inefable, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.

Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que lo perdonemos plenamente, para que, por ti, amemos verdaderamente a los enemigos, y ante ti por ellos devotamente intercedamos, no devolviendo a nadie mal por mal , y nos apliquemos a ser provechosos para todos en ti.

No nos dejes caer en la tentación: oculta o manifiesta, súbita o importuna.

Y líbranos del mal: pasado, presente y futuro.

Gloria al Padre...Gloria al Hijo...

Gloria al Espíritu Santo...


Extraído de: Devocionario Católico



Oración a San Antonio


Ampárame en esta hora,
¡oh San Antonio adorado!
Bajo tu acción bienhechora,
halla alivio el desgraciado.
El enfermo y el desvalido
y el que en la cárcel se ve
son por ti favorecidos
cuando te invocan con fe.
Yo, con toda confianza,
te invoco en esta ocasión,
y vivo con la esperanza
de obtener tu protección.
Extraído de: Devocionario Católico

El justo


Me hablaba un hombre justo.
Se dolía de aquel que no perdona.
De aquel que no disculpa a sus hermanos hombres.
Y su voz era grave cuando me decía:
«Debemos perdonar hasta tres veces,
luego, la Justicia será implacable con el delincuente.»
Y yo me estremecí.
Se abrió una sima dentro de mi alma.
Se hizo la noche sobre mis latidos.
La sangre se negaba voltear mi aliento dentro de las venas.
Temblaba.Temblaba sin apoyo mi diminuto corazón culpable.
¿Tres veces nada más? La voz de Dios nació.
Creció. Vibró sobre el momento que me desgarraba.
Sus palabras las recreó en mi oído.
Para mí solamente. Porque yo ahora temblaba.
«Acuérdate que a Pedro le respondí en Judea:
perdonarás al hombre setenta veces siete.»
Escrito por: Lacasi, Elvira (1928-1997)
Extraído de: Devocionario Católico

Responsorio de San Antonio

Si buscas milagros, mira:
muerte y error desterrados,
miseria y demonio huidos,
leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados,
miembros y bienes perdidos,
recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,
los pobres van remediados,
cuéntenlo los socorridos,
y díganlo los Paduanos.

Gloria al Padre ,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espíritu Santo.

Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio glorioso y santo,
para que dignos así
de sus promesas seamos.

Extraído de: Devocionario Católico

lunes, 8 de octubre de 2007

Si me amas

No llores si me amas...
Si conocieras el don de Dios
y lo que es el cielo...
Si pudieras oír
el cántico de los ángeles
y verme en medio de ellos...
Si por un instante pudieras
contemplar como yo
la belleza ante la cual
las bellezas palidecen...
Créeme.
Cuando llegue el día que Dios
ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo
en el que te ha precedido la mía...
Ese día volverás a verme.
Sentirás que te sigo amando, que te amé,
y encontrarás mi corazón
con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración,
en éxtasis feliz.
Ya no esperando la muerte,
sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por los senderos
nuevos de luz y de vida.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas.
San Agustín

jueves, 4 de octubre de 2007

4 de Octubre San Francisco de Asís

Oración para bendecir.


El Señor te bendiga y te guarde.

El Señor te muestre su rostro

y tenga misericordia de ti.

Vuelva el Señor su rostro hacia ti

y te conceda la paz.

El Señor bendiga

este su siervo.
Extraído de: Devocionario Católico

martes, 2 de octubre de 2007

2 de Octubre Santos Ángeles Custodios

Oración
Un Ángel del Señor acampa cerca mio y me protege.
Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
ya que la soberana piedad
me ha encomendado a ti,
alúmbrame, guárdame,
rígeme y gobiérname.
Amén.

lunes, 1 de octubre de 2007

1 de Octubre Santa Teresita del Niño Jesús


Oración

Vengo a tus pies lleno de confianza a pedirte favores.

¡Santa Teresita!

La cruz de la vida me pesa mucho,

y no encuentro más que espinas entre sus brazos.

Mándame una sonrisa de tus labios de cielo

y una mirada de tus hermosos ojos...

Que valen más tus caricias

que todas las alegrías que el mundo encierra.

¡Dios mío!

Por interseción de Santa Teresita

dame fuerza para cumplir exactamente con mi deber,

y concédeme la gracia que humildemente te pido.

Amén