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domingo, 3 de marzo de 2013

Dos Palabras






Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
¿Que digo sin quererlo? ¡oh, qué bella, la vida!?
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.

de: Alfonsina Storni

poema-de-amor.com.ar

lunes, 3 de septiembre de 2012


Flores silvestres


Sobre paisajes agrestes
al contemplar se presiente
cierto prodigio silente
de bellas flores silvestres.

Azules, ocres o lilas,
rosa tenue o carmín,
dilátense mis pupilas
contemplándolas al fin.

Si cual ardiente crisol,
en largas tardes de estío
mustia las flores del sol,
súbito cobran el brío.

Y es que la lluvia estival
ante el calor se conduele,
pues toda sed vegetal
con sus gotas calmar suele.

Son sus pétalos de seda,
y no existe genio humano
cuya ciencia sembrar pueda,
lo que Dios con sabia mano.
                                                         
                                                                Poemas Ada Barceló

jueves, 23 de agosto de 2012

Paz


Poema Paz
de Alfonsina Storni


Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

Fuente:.poema-de-amor.com.ar
Fotografía: cedida por Rosalia

martes, 20 de septiembre de 2011

Primavera



Poema Acaso...
de Antonio Machado

Como atento no más a mi quimera
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía.

Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban la mancha del paisaje.

Y era una lluvia de saetas de oro,
el sol sobre las frondas juveniles;
del amplio río en el caudal sonoro
se miraban los álamos gentiles.

Tras de tanto camino es la primera
vez que miro brotar la primavera,
dije, y después, declamatoriamente:

¿¡Cuán tarde ya para la dicha mía!?
Y luego, al caminar, como quien siente
alas de otra ilusión: ?Y todavía
¡yo alcanzaré mi juventud un día!

Fuente: poema-de-amor.
Fotografía: cedidas por Cecilia

jueves, 26 de marzo de 2009

Hagamos un trato


Compañera

usted sabe que puede contar conmigo

no hasta dos ni hasta diez

sino contar conmigo.

Si alguna vez advierte que la miro a los ojos

y una veta de amor reconoce en los míos

no alerte sus fusiles ni piense qué delirio

a pesar de la veta o talvez porque existe

usted puede contar conmigo.

Si otras veces me encuentra

huraño sin motivono piense qué flojera

igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato

yo quisiera contar con usted

es tan lindo saber que usted existe

uno se siente vivo y cuando digo esto

quiero decir contar

aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco

no para que acuda presurosa en mi auxilio

sino para saber a ciencia cierta

que usted sabe

que puede contar conmigo.

Mario Benedetti
Imágen cedida por: Abedugu naturalezamaravillosa.

sábado, 21 de marzo de 2009

Caminante no hay camino...


Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul,
temblar súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar...

"Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar...

"Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar...

"Golpe a golpe, verso a verso.

Antonio Machado
Imágen: Camino a mi pueblo- Silvia Cristina

martes, 3 de febrero de 2009

Tu Dulzura


Camino lentamente por la senda de acacias,

me perfuman las manos sus pétalos de nieve,

mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve

y el alma es como espuma de las aristocracias.


Genio bueno: este día conmigo te congracias,

apenas un suspiro me torna eterna y breve...

¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve?

En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias.


Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego,

dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego,

llenóseme la boca de mieles perfumadas.


Tan frescas que en la limpia madrugada de Estío

mucho temo volverme corriendo al caserío

prendidas en mis labios mariposas doradas.


Alfonsina Storni

Imágen: Hna. Isaqui

martes, 18 de noviembre de 2008

Hijos de nunca, es hora- A los abortados del mundo


Hijos de nunca, es hora de teneros en cuenta
-tantos rostros sin nombre, tantos nombres sin rostros-.
Por cada malogrado capullo en las entrañas
se levanta este canto de amor para vosotros.

Diminutos encajes, seres deshilachados,
brutalmente arrancados del íntimo telar
donde se entretejía la esperanza futura,
gotas de agua que nunca llegasteis hasta el mar.

Sueños desvanecidos, resquebrajados vasos
por los que se fugaron vuestras trémulas almas,
calendarios privados de la gracia del ciclo,
tiernos soles extintos detrás de la alborada.

Delicadas promesas que escuchabais la vida
retumbar, insistente, como vital tambor…
vosotros no heredasteis la canción del latido,
para vosotros nunca llegó a abrirse el telón.

Jamás sobrepasásteis la ración del suspiro,
víctimas sofocadas por trágicas mordazas
de vientres decididos a fungir de cadalsos
-vuestras madres optaron por el filo del hacha-.

Hijos de nunca, es hora de que alguien os conceda
un gesto de empatía, un recuerdo piadoso,
de que se os reivindique como a seres humanos
aunque os hayan barrido como a rojos escombros.

Tendednos vuestras manos, o lo que queda de ellas,
juntad vuestros pedazos y, si os permite el cielo,
venid a nuestros tristes corazones de luto
y reposad en ellos. Perdonad el mal hecho.

Quiero, si estáis de acuerdo, que en mi reloj de arena
tengan siempre cabida vuestros pequeños granos.
Aceptad, por justicia, un sitial en mi alma
que es deber de conciencia y humilde desagravio.

Jorge Antonio Doré
PoesíaHispana.com
Imágen: Abedugu naturalezamaravillosa.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Cuadros Pasionales


Debimos haber amado
cuando empezaba la siembra
en aquellos surcos de oro
a la orilla de la sierra.

Pero seguimos los pájaros
y llegamos a una aldea
donde los rapsodas tristes
contemplaban las estrellas.

Allí, tu boca fue dulce
y tu mirada fue tierna,
y tus bellos ojos claros
libres de toda sospecha.

¡Cuán quietos ahí estuvimos!
Y nuestras voces… ¡Cuán trémulas!

Aún pasaba el aguador
por el borde de la acequia,
el viento aún sacudía
suavemente las caléndulas.

Aún subían mis versos
por un aceite de almendras
y con astrales fulgores
le daban brillo a tu trenza.

Todavía por la noche
con tus manitas de cera
sujetabas los atados
a los picos de cigüeñas.

¡Y la nube crecía grande!
¡Y tu imagen crecía inmensa!

Las gaviotas se convierten
en sombra sobre la arena
cuando ya nadie las busca,
cuando nadie las recuerda.

La gracia de los pastores
se cautiva ante la hoguera
y en las plumas fulgurantes
de gran colibrí se aleja.

Mi palabra sube al cielo
ondeando cual bandera
y tus ojos no la miran,
y en el sol ella se quema.

Fuente: Humberto Garza humbertogarza.
Imágen cedida por: Javier atravesdemicamara.es