viernes, 26 de octubre de 2007

Salmo del agua cristalina



Hoy quiero entonar el salmo del agua cristalina y fugaz.

Quiero ser como el agua, que sirve gozosa a los hijos de Dios.
Quiero ser como el agua que calma la sed del sediento,
sin fijarse si es hombre de ciencia, de poca cultura, de blanco o de negro color.
Quiero ser como el agua, que es de todos y todos la poseen,
la beben, la gustan, la utilizan; a todos refresca, los limpia y fecunda.
Quiero ser como el agua que canta sonora sus silbos brillantes
y desliza sus hilos por peñas y arroyos,
llevando la vida, el frescor y la alegre canción.
Eso ha de ser mi vida: agua. Agua que limpia los cuerpos
y lustra las almas con luz bautismal.
Y agua que fecunda y da vida, la vida de gracia que el buen Dios nos da.

Extraído del libro: Los cinco minutos de Dios
De: Alfonso Milagro
Editorial Claretiana

Fotografía: Silvia Cristina

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