Mostrando las entradas con la etiqueta Oraciones a la Virgen María. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Oraciones a la Virgen María. Mostrar todas las entradas
miércoles, 15 de agosto de 2012
15 de Agosto_ Asunción de la Virgen María
Hoy la Iglesia está de fiesta, celebramos la Asunción de la Virgen María a los cielos. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.
Conoce esta solemnidad católica en
http://www.aciprensa.com/Maria/asuncion.htm
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
lunes, 8 de diciembre de 2008
Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María
" Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,yo me ofrezco enteramente
a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.
Quiero ser como tu quieres que sea,
hacer lo que tu quieres que haga.
No temo, pues siempre estas conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,
con todo mi corazón y sobre todas las cosas.
Pon mi mano en la tuya
para que este siempre contigo."
Para leer más sobre la Virgen María:
devocionario.com/maria/inmaculada_
corazones.org/maria/ensenanza/inmaculada_
aciprensa.com/Maria/Inmaculada/index.html
iglesia.org/articulos/nov_imnaculada03.
es.catholic.net/mariologiatodoacercademaria/
tradicioncatolica.com/index.php/2007/12/08/8-de-diciembre-la-inmaculada-concepcion-de-la-bienaventurada-virgen-maria/
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
viernes, 15 de agosto de 2008
15 de Agosto Asunción de la Santísima Virgen María
Fiesta de 1ª Clase - Ornamentos BlancosEn esta fiesta,que es la más antigua y más solemne de todo el Ciclo Marial, la Iglesia convida a todos sus hijos desparramados por el mundo a unirse en un mismo sentimiento de gozo y de agradecimiento a las alegrías y alabanzas de los Ángeles, que hoy en el cielo ensalzan al Hijo de Dios, porque su madre ha entrado allí en cuerpo y alma en este día.
El misterio de Navidad, que es el punto de partida de las glorias todas de la Virgen, lo celebrábamos en la Basílica de Santa María la Mayor (Roma), y en ella se celebra también su Asunción, que viene a ser como el remate de aquél. María recibió a Jesús al entrar en este mundo, y ahora Jesús recibe a María que entra en el cielo.
Admitida a gozar de las delicias de la contemplación eterna, María, al sentarse a las plantas del Maestro, ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada. Por eso se leía antiguamente el Evangelio de la Vigilia a continuación del Evangelio del día, mostrando así cómo la Madre de Cristo es la más dichosa de todas las criaturas, porque supo cual ninguna otra «escuchar la palabra de Dios». Esa Palabra, ese Verbo, esa divina Sabiduría que en la antigua Ley establece su mansión en el pueblo de Israel, baja en la Nueva Ley a María. El Verbo se ha encarnado en el seno de la Virgen, y ahora la colma de las divinas delicias de la visión beatífica en los resplandores de la celestial Sión.
Cristo resucitó y subió a los cielos después de estar tres días escasos en el sepulcro. Así también la muerte de la Virgen María se pareció a un breve y placidísimo sueño. De ahí el nombre de Dormición que se le daba. Pero Dios la resucitó y la glorificó en el cielo, no permitiendo que la corrupción se cebase en su cuerpo virginal. He aquí el triple objeto de la fiesta de la Asunción, que fluye como lógica consecuencia del privilegio de la Concepción Inmaculada y del Misterio de la Encarnación. No habiendo el pecado hecho jamás mella en el alma de María, convenía que su cuerpo, exento de toda mancha y en el cual se había encarnado el divino Verbo, tampoco se viese sometido a la corrupción del sepulcro.
Alegrémonos hoy todos en el Señor, porque nuestra Madre María ha subido a los cielos cortejada y vitoreada por los Ángeles y los Justos, que con vivas ansias esperaban su santo advenimiento. Además que su triunfo y su Asunción son ya una prenda de nuestro triunfo y de nuestra subida a los cielos, porque natural parece que adonde está la Madre, allí vivan también los hijos. María es el primer grano que el divino Sembrador recogió en la tierra para trasladarlo a los graneros del cielo. Los mismos Ángeles se pasmaron al ver a una criatura humana sublimada sobre todos ellos y tan junta al Rey de la gloria que la colma de distinciones y singularísimas caricias.
ORACIÓN
Oh Dios todopoderoso y eterno, que habeis elevado a la gloria celestial en cuerpo y alma a la Inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo; os suplicamos nos concedais que, atentos siempre a las cosas del cielo, merezcamos participar de su gloria.
Por J.C. N.S.
TradiciónCatólica.com
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
martes, 5 de agosto de 2008
5 de Agosto Nuestra Señora de las Nieves
Manda a los ricos de este mundo que sean caritativos
y benéficos, que se hagan ricos en buenas obras
y que den limosna de corazón.
(1 Timoteo 6, 17-19)
Juan, patricio romano, como careciese de hijos, decidió,
con su mujer, consagrar sus bienes a la Santísima Virgen.
Durante un buen tiempo le rogaron que les hiciese conocer
qué empleo habrían de dar a sus riquezas.
La Santísima Virgen se les apareció y les ordenó construir
una iglesia en el lugar que, al día siguiente, encontrasen
cubierto de nieve.
El Papa Liberio tuvo la misma revelación, y, en pleno verano,
se encontró una parte del monte Esquilino cubierto de nieve.
Se edificó allí una iglesia bajo la advocación de
Nuestra Señora de las Nieves o basílica Liberiana,
hoy Santa María la Mayor.
En el siglo VII fue en ella depositado el Pesebre de Belén.
MEDITACIÓN SOBRE EL BUEN USO DE LAS RIQUEZAS
I. Si Dios te ha dado riquezas, debes hacer buen uso de ellas.
Él te permite que emplees una parte para tu sostén, según
tu condición, y conforme con las reglas del Evangelio.
No las malgastes, pues, en locuras; no las emplees en
satisfacer tu vanidad, en alimentar tu lujo, en procurarte
criminales placeres.
Sería oponerse al fin que se propuso Dios al concedértelas.
II. Dios quiere que emplees parte de tus riquezas en el
decoro de sus templos y en el alivio de los pobres.
¿Qué mejor uso podrías hacer de ellas, sobre todo
si no tienes hijos?
Y si los tienes, ¿no es justo, acaso, que destines parte de
tus bienes, adquiridos con tanto trabajo, en el alivio de tu
propia alma, redimiendo tus pecados mediante tus limosnas?
¡Extraña ceguera! ¡Fatigase la gente por dejar muchos
bienes sobre la tierra y no piensa en hacer que sus riquezas
den frutos para la eternidad!
III. El apego que se tiene a los bienes de la tierra es la causa
del mal uso que de ellos se hace. Será preciso dejarlos el día
menos pensado, ¿por qué, pues, te condenas y te haces
desgraciado aun en este mundo, para que aprovechen herederos
ingratos que impacientemente esperan tu muerte?
Se alegrarán ellos, mientras ardas tú por haberlos enriquecido;
y si estás en el purgatorio, preferirán dejarte allí antes de sacrificar,
para alivio de tu alma, la más mínima parte de las riquezas que tan
locamente les abandonaste.
La devoción a la Santísima Virgen María.
Orad por las Congregaciones de María.
ORACIÓN
Dignaos, Señor, concedernos la salud del alma y del cuerpo;
y acordadnos, por la intercesión de la Bienaventurada
Virgen María, que seamos librados de los males de la vida
presente y que gocemos en el cielo de la eterna felicidad.
Por J. C. N. S.
(Internet). TradiciónCatólica.comtradicioncatolica.com
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
viernes, 12 de octubre de 2007
MADRE...

Madre...
una gracia te pido,
que me sanes
en cuerpo y alma,
se que debo despojarme de mi orgullo
y de todos mis pecados.
Que lejos estaba de ti,
que negro velo cubría mi alma,
hoy te descubro
y quiero vivir .
Detiene tu mano
pósala en mi corazón.
Amén
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
miércoles, 10 de octubre de 2007
CUANDO MARÍA SALUDA ...
El Padre Kentenich [1] promovió entre el círculo de los Schonstattianos una Novena a la Madre de Dios. Y con ella logró la ayuda anhelada.
Esta Novena finalizó en la Fiesta de la Visitación (2-7-1942).
Al contemplar esta Fiesta de María, el Padre Kentenich hizo una oración para los nueve días: "Madre, yo te saludo; Madre, salúdame también Tú a mi."
Explicando esta sencillísima oración, dijo él a los suyos que este Saludo de la Madre de Dios a Isabel "obraba milagros".
Leemos en la Sagrada Escritura: "Y María saludó a Isabel." (Lc. 1, 40). Isabel reconoció, iluminada por el Espíritu Santo, que María llevaba al Mesías bajo su corazón. Juan, su hijo, fue santificado en su seno: "... tan pronto oí tu saludo, el niño saltó de gozo en mi seno" (Lc. 1,44).
"Madre, yo te saludo;salúdame también Tú a mi"
Y Zacarías recobró nuevamente el habla.
¿No deberíamos nosotros también hacer nuestra esta jaculatoria que obra milagros y rezarla -llenos de confianza- como Novena?
Y no solamente para nosotros, sino también para todas las grandes y difíciles necesidades de nuestro tiempo:
"Madre, yo te saludo; saluda tú a mi marido, que está expuesto a muchas tentaciones... Saluda a mi mujer, que anda por caminos peligrosos... A mi hija, que ha caído en la costumbre de la droga... A nuestro hijo, que sigue sin aparecer... Saluda a nuestros sacerdotes...", etc.
Entonces, muchos de los sacerdotes que pasan por momentos de crisis, permanecerán fieles a su consagración -gracias a nuestra jaculatoria que "obra milagros"; entonces, también nuestra juventud, a veces tan desvalida, se encontrará más protegida y podrá comprender mejor el sentido de la vida.
El odio endemoniado podrá poco a poco convenirse en amor, y así los hombres podrán vivir en paz.
Los enfermos sanarán o recobrarán fuerzas para llevar su cruz con valentía, uniéndose a Cristo, el gran portador de la Cruz.
Este es el aporte más fuerte y eficaz para que el mundo vuelva al Hogar del Padre.
La agitación de nuestro tiempo, unida a las super-exigencias a que están sometidos los hombres, no da posibilidad a veces para más largas oraciones; pero con la súplica breve, llena de confianza, podemos quizá, en medio del ajetreo diario, dirigirnos a la Madre de Dios diciéndole: "¡Madre, saluda a los que tanto quiero... Madre, saluda también a aquellos que tanto me preocupan... Saluda a nuestro pobre pueblo... Saluda a los que gobiernan las naciones... Saluda a todos los que necesitan de tu poder transformador... Saluda a los jóvenes, saluda a los ancianos, saluda a los que viven en soledad...!
"Madre, yo te saludo; salúdalos también Tú a ellos."
Amén
Extraído de: Devocionario Católico
http://www.devocionario.com/
Esta Novena finalizó en la Fiesta de la Visitación (2-7-1942).
Al contemplar esta Fiesta de María, el Padre Kentenich hizo una oración para los nueve días: "Madre, yo te saludo; Madre, salúdame también Tú a mi."
Explicando esta sencillísima oración, dijo él a los suyos que este Saludo de la Madre de Dios a Isabel "obraba milagros".
Leemos en la Sagrada Escritura: "Y María saludó a Isabel." (Lc. 1, 40). Isabel reconoció, iluminada por el Espíritu Santo, que María llevaba al Mesías bajo su corazón. Juan, su hijo, fue santificado en su seno: "... tan pronto oí tu saludo, el niño saltó de gozo en mi seno" (Lc. 1,44).
"Madre, yo te saludo;salúdame también Tú a mi"
Y Zacarías recobró nuevamente el habla.
¿No deberíamos nosotros también hacer nuestra esta jaculatoria que obra milagros y rezarla -llenos de confianza- como Novena?
Y no solamente para nosotros, sino también para todas las grandes y difíciles necesidades de nuestro tiempo:
"Madre, yo te saludo; saluda tú a mi marido, que está expuesto a muchas tentaciones... Saluda a mi mujer, que anda por caminos peligrosos... A mi hija, que ha caído en la costumbre de la droga... A nuestro hijo, que sigue sin aparecer... Saluda a nuestros sacerdotes...", etc.
Entonces, muchos de los sacerdotes que pasan por momentos de crisis, permanecerán fieles a su consagración -gracias a nuestra jaculatoria que "obra milagros"; entonces, también nuestra juventud, a veces tan desvalida, se encontrará más protegida y podrá comprender mejor el sentido de la vida.
El odio endemoniado podrá poco a poco convenirse en amor, y así los hombres podrán vivir en paz.
Los enfermos sanarán o recobrarán fuerzas para llevar su cruz con valentía, uniéndose a Cristo, el gran portador de la Cruz.
Este es el aporte más fuerte y eficaz para que el mundo vuelva al Hogar del Padre.
La agitación de nuestro tiempo, unida a las super-exigencias a que están sometidos los hombres, no da posibilidad a veces para más largas oraciones; pero con la súplica breve, llena de confianza, podemos quizá, en medio del ajetreo diario, dirigirnos a la Madre de Dios diciéndole: "¡Madre, saluda a los que tanto quiero... Madre, saluda también a aquellos que tanto me preocupan... Saluda a nuestro pobre pueblo... Saluda a los que gobiernan las naciones... Saluda a todos los que necesitan de tu poder transformador... Saluda a los jóvenes, saluda a los ancianos, saluda a los que viven en soledad...!
"Madre, yo te saludo; salúdalos también Tú a ellos."
Amén
Extraído de: Devocionario Católico
http://www.devocionario.com/
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
martes, 25 de septiembre de 2007
Oración a la Virgen del Rosario de San Nicolás
25 de Septiembre Día de La Virgen
Santa María Madre nuestra
que en cada misterio del Santo Rosario
nos brindas al Salvador.
Acudimos a Ti necesitados.
Nos alegramos que desde la Cruz,
el Señor te haya encomendado la misión
de acercarnos a Él y a su Iglesia.
Alentados por la confianza que nos inspiras,
ponemos en tus manos maternales,
nuestras preocupaciones y temores.
Pero deseamos imitar tu fidelidad a Dios
aceptando con amor y humildad todas las pruebas.
¡Madre Nuestra del Rosario de San Nicolás!
que tu presencia renueve nuestra vida,
alivie nuestro ser agobiado
por el sufrimiento y la enfermedad,
sostenga nuestra docilidad a la gracia
y fortalezca nuestro amor a los demás,
convirtiéndonos así en testigos del amor del Padre,
que no vaciló por tu intermedio,
en darnos a Jesús.
Amén
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
viernes, 14 de septiembre de 2007
Oración a María de Nazaret
Salve amable, salve pía,
oh dulcísima María.
Salve la llena de gracia
¡Oh María!
Salve, ya muy de mañana.
Salve en el mediodía.
Salve al atardecer.
¡Salve, salve María!
Salve, suene en las alturas
el mensaje que Gabriel
a Nazaret te trajera.
¡Salve, salve María!
Da a los pueblos santa paz
y a la iglesia libertad,
Santa Madre de Dios vivo.
¡Salve, salve María!
A Cristo Rey la victoria
ya la Trinidad la gloria
y a ti la plena alegría.
¡Salve, salve María!
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
viernes, 24 de agosto de 2007
Oración a María
Madre del cielo
Madre de Dios
Madre mia
te pido en este día
la ternura de tu protección,
la alegria de tu presencia,
la seguridad de tu bendición
y la delicadeza de tu cariño.
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
jueves, 23 de agosto de 2007
Oración a la Virgen
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pués, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
Etiquetas:
Oraciones a la Virgen María
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

