jueves, 31 de enero de 2008

Las Huellas



Una noche en sueños vi
que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.
Soñé que veía en los cielos
mi vida representada
en una serie de escenas
que en silencio contemplaba.

Dos pares de firmes huellas
en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba
como amigos conversando.
Miraba atento esas huellas
reflejadas en el cielo,
pero algo extraño observé
y sentí gran desconsuelo.

Observé que algunas veces
al reparar en las huellas,
en vez de ver los dos pares
veía solo un par de ellas.
Y observaba también yo
que aquel solo par de huellas
se advertían mayormente
en mis noches sin estrellas.

En las horas de mi vida
llenas de angustia y tristeza,
cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.
Pregunté triste a Jesús:Señor,
¿Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción
siempre andarías conmigo?

Pero noto con tristeza
que en medio de mis querellas
cuando más siento el sufrir
veo solo un par de huellas.
¿Dónde están las otras dos
que indican tu compañía,
cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?

Y Jesús me contestó
con ternura y comprensión:
Escucha bien hijo mío,
comprendo tu confusión
siempre te amé y te amaré
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte mi amor.

Más si ves solo dos huellas
en la arena al caminar
y no ves las otras dos
que se debieran notar,
es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas...
porque te llevo en mis brazos.

Anónimo

miércoles, 23 de enero de 2008

El valor de las pequeñas cosas


Aprende a escuchar la voz de las cosas, de los acontecimientos.
Verás como todo habla, todo se comunica contigo.

* Con cada falta de delicadeza, hiero un poco a aquellos que me aman.

* Con cada desatención, no soy ni educado, ni cristiano.

* Con cada mirada de desprecio, alguien resulta golpeado.

* Con cada gesto de impaciencia, doy una bofetada invisible a los que vienen a mi lado.

* Con cada perdón que niego, desprendo un pedazo de mi egoísmo.

* Con cada resentimiento que esbozo, revelo algo de mi amor propio herido.

* Con cada palabra áspera que digo, pierdo unos puntos para el cielo.

* Con cada omisión que practico, rasgo una hoja del Evangelio.

* Con cada limosna que no doy, alejo más triste a un pobre.

* Con cada juicio malicioso, aflora mi lado mezquino.

* Con cada oración que no hago, desperdicio un mundo de gracias.

* Con cada burla que hago, peco contra el silencio.

* Con cada llanto que enjugo, hago más feliz a un hermano.

* Con cada acto de fe, canto un himno a la vida.

* Con cada sonrisa que desparramo, planto una esperanza.

* Con cada espina que clavo, lastimo el corazón de un semejante.

* Con cada espina que arranco, alguien besará mi mano.

* Con cada rosa que ofrezco, los ángeles dicen ¡AMEN!

Del libro: El valor de las pequeñas cosas
Autor: Roque Schneider
Editorial San Pablo

Foto cedida por: Rocas rocaseneltiempo

miércoles, 16 de enero de 2008

Sencillez



La vida mejor no suele ser la más complicada,
sino la más sencilla.

A veces soñamos con realizar muchas cosas o
cosas de relieve, que nos den importancia y,
sin embargo, comúnmente no podremos realizar
ni muchas cosas, ni cosas de importancia.

En cambio, día a día obtenemos realizar pocas y
sencillas cosas; y esas pocas y sencillas cosas son
las que cambiarán nuestra vida y podrán influir
en la vida de los que nos rodean.

La sencillez suele ser una característica
de las obras mejores; en cambio, las grandes obras
suelen perder su grandeza, cuando se las complica.

El chispazo que ciega no resulta tan útil como
la sencilla lámpara, que incesantemente proyecta
su débil resplandor.

Extraido del libro: Los cinco minutos de Dios
Autor: Alfonso Milagro
http://www.editorialclaretiana.com.ar/

viernes, 11 de enero de 2008

Oración de la mañana


Señor, en el silencio de este día que nace,

vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.

Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor.

Ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno.

Ver a tus hijos detrás de las apariencias,

como los ves tu mismo,

para así poder apreciar la bondad de cada uno.

Cierra mis oídos a toda murmuración.

Guarda mi lengua de toda maledicencia.

Que sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en mi.

Quiero ser tan bien intencionado y bueno

que todos los que se acerquen a mi sientan tu presencia.

Revísteme de tu bondad señor y haz que en este día yo te refleje. Amén

Extraido de: www.iglesia.org/

lunes, 7 de enero de 2008

Madre Teresa de Calcuta



Dios nos ama a cada uno de nosotros

en forma personal y total,

como si no existiera otra persona en el mundo.

Puedo entender la grandeza de Dios,

pero no su humildad.

Extraido del libro: Los cinco minutos de la Madre Teresa
Un diario de reflexiones, oraciones y anecdotas
recopiladas por el P. Angelo Scolozzi.

jueves, 3 de enero de 2008

DECALOGO DEL MATRIMONIO FELIZ


1 Nunca estéis enfadados los dos a la vez.

2 No os gritéis jamás, a no ser que la casa se incendie.

3 Si uno de los dos debe ganar una discusión, deja que sea el otro.

4 Si tienes que criticar, hazlo con amor y delicadeza.

5 Nunca menciones errores del pasado.

6 Olvídate del mundo entero antes que de tu pareja.

7 Nunca os vayáis a dormir sin haber hecho las paces por una discusión.

8 Al menos una vez al día, hazle un comentario amable o ten un gesto de amor.

9 Cuando te hayas equivocado, admítelo y pide perdón. Si se equivoca, perdónale.

10 Se necesitan dos para una pelea, y quien no tiene la razón es normalmente el que más habla.

Sé generoso en tus halagos

Al menos una vez al día, busca algo positivo que decir a tu esposo/a.

Siempre puedes encontrar en la otra persona algo que sea noble,

correcto, puro, amable, admirable, excelente o digno de ser alabado.

Piensa en estas cosas, pon atención a lo largo del día.

Para asegurar un amor para toda la vida,

debes ser el “fan número uno” de tu esposo/a.

Autor: Carlota de Barcino
Fuente: Mujer Nueva http://es.catholic.net