¡ Santísima Virgen María !
Mira con ojos misericordiosos
a cuantos recurrimos a Ti,
llenos de confianza y amor,
implorando tu protección.
Derrama sobre nosotros las bendiciones
que has prometido a cuantos veneren
tu Santa Medalla.
La Medalla de la Virgen cubre la tierra.
Poco a poco ha conquistado el mundo cristiano
a golpe de milagros: conversiones y curaciones.
En los primeros 70 año, desede que es acuñada en 1.832,
se habían distribuido más de 2.000.000 de medallas.
El pueblo la pide, en todos los Continentes.
Es la medalla que irradia el poder de la Escogida por Dios
para ser Madre de Jesucristo,
la confirmación de que María es la Inmaculada...!
¡Tengamos fe en la medalla personal de la Inmaculada
y Dios obrará en nosotros maravillas!
Para Obtener la Curación de un Enfermo
¡Oh María, sin pecado concebida, cuya inmensa bondad
y tierna misericordia no excluye el alivio de este amargo
fruto de la culpa que se llama enfermedad de la cuales
con frecuencia víctima nuestro miserable cuerpo!
¡Oh Madre piadosa, a quien la Iglesia llama confiada
¡Salud de los enfermos!
Aquí me tenéis implorando vuestro favor.
Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra
de vuestro Hijo Jesús,
obténgalo este querido enfermo, que os recomiendo,
mediante la aplicación de vuestra Medalla.
Que su eficacia, tantas veces probada
y reconocida en todo el mundo,
se manifieste una vez más:
para que cuantos seamos testigos de este nuevo
favor vuestro, podamos exclamar agradecidos: