jueves, 1 de diciembre de 2011

No culpes a nadie


Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente Tú
has hecho lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala.

De una manera u otra eres el resultado de tus actos y prueba
que tú siempre has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora
o seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro
será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quién no acepta situaciones, de quién 
vivirá a pesar de todo, piensa en tus problemas y más en tu trabajo; tus problemas,
sin alimentarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos, 
mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las 
circunstancias  porque tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda

2 comentarios:

Sele dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Gata Coqueta dijo...



Hoy tengo la satisfacción de acercarme a la cancela de tú cálido refugio, a dejarte un ramito de hierbabuena recién cortado, salpicado con el afecto y cariño que he conservado durante mi larga ausencia.

Sintiéndome arropada por estos serenos días de la Navidad, que van desplegando sus modestas alas para iluminarnos, haciendo que nos sintamos más cercanos aún si cabe.

A partir de este instante seguiré dejando la estela de mi presencia, en unas letras que han sido meditadas con la claridad del entendimiento.

Un beso en cada una de tus mejillas, deseando que la felicidad sea la portadora de brillantes momentos para ti, en cada espacio del día!!

María del Carmen