martes, 1 de noviembre de 2011

Solemnidad de Todos los Santos (1-11) y los fieles difuntos (2-11)



La solemnidad de Todos los Santos como la conmemoración de los Difuntos, son dos celebraciones que recogen en sí, de un modo especial, la fe en la la vida eterna. Y aunque estos dos días nos ponen delante de los ojos lo ineludible de la muerte, dan, al mismo tiempo, un testimonio de la vida.
El hombre, que según la ley de la naturaleza está "condenado a la muerte", que vive con la perspectiva de la destrucción de su cuerpo, vive, al mismo tiempo, con la mirada puesta en la vida futura y como llamado a la gloria.
La solemnidad de Todos los Santos pone ante los ojos de nuestra fe a todos aquellos que han alcanzado la plenitud de su llamada a la unión con Dios. El día que conmemora los Difuntos hace converger nuestros pensamientos hacia aquellos que, dejado este mundo, esperan alcanzar en la expiación la plenitud de amor que pide la unión con Dios.
Se trata de dos días grandes para la Iglesia que, de algún modo, "prolonga su vida" en sus santos y también en todos aquellos que por medio del servicio a la verdad y el amor se están preparando a esta vida.
Por esto la Iglesia, en los primeros días de noviembre, se une de modo particular a su Redentor que, por medio de su muerte y resurrección, nos ha introducido en la realidad misma de esta vida.
Juan Pablo II


Por los que amamos...
No llores si me amas... Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo... Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos... Si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual las bellezas palidecen... Créeme. Cuando llegue el día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en el que te ha precedido la mía... Ese día volverás a verme... Sentirás que te sigo amando, que te amé y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas. Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz... Ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo, que te llevaré de la mano por los senderos nuevos de luz y de vida. Enjuga tu llanto y no llores si me Amas.
Texto de San Agustín

3 comentarios:

Angelo dijo...

Ha nacido un nuevo directorio de blogs.
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Muchas gracias y mi saludo cordial.

anuar bolaños dijo...

.

Agachado,
sumergido entre letras,
sordo.
¿Acaso ocurrió una llovizna
mientras no miraba?

El mundo insistió en su inventario de seres,
agitó sus ramas para llamarme.

Causa pánico descubrirse blanco
de mensajes cifrados.

.

Marian dijo...

¡Que bonito el texto de S. Agustin.
Es difícil contener el llanto, aunque
sepamos que están con Dios.Que ya llegaron a la verdadera vida.
¡Gracias Silvia Critina,! que nuestra Madre Celestial nos ayude a ser muy
santas.
Un abrazo. Dios te bendiga.