miércoles, 4 de junio de 2008

Deje que la cola vaya detrás de usted......


"Las má bellas victorias son las que
alcanzamos sobre nosotros mismos."
Chamfort

El placer no debería servir de meta para la vida de nadie,
y si la felicidad.

La felicidad es consecuencia de una vida bien- vivida,
plena de realizaciones, armoniosa, natural, inclinada hacia
lo sensible, hacia el movimiento, y lo que es más importante,
basada profundamente en el amor y en la libertad.

Mas eso no significa que el placer no sea deseable , pero no
debe ser la principal meta de la vida, al fin y al cabo,
tanto el placer como el desagrado tienen una función importante
que nos señala el camino.

Recuerdo una historia contada por un amigo, sobre dos gatos.

Un día un gato bien viejo vió a un gatito corriendo desesperadamente
detrás de su propia cola.

Estaba tan empeñado en su actividad que no se dio cuenta de que
el gato viejo se le aproximaba y se llevó un gran susto cuando se
percató de su presencia.

_¿ Por qué usted corre de esa manera detrás de su cola?
_ preguntó el gato viejo_.

_ Me dijeron que lo mejor que existe en el mundo es la felicidad
_ respondió el gatito_ y que ella se encuentra en mi cola.

Cuando consiga agarrarla, tendré la felicidad.

El gato viejo sonrió y respondió:

Mi pobre gatito, yo también he pasado por esa experiencia
cuando era joven así como usted.
Mas noté que siempre que perseguía mi propia cola,
ella huía de mí.
Entonces yo me cansé y desistí, y me fuí a seguir el camino
de mi vida.
Descubrí, entonces, que mi cola se venía detrás de mí,
simplemente, para donde quiera que yo fuera.
La vida debe estar llena de significado, y este significado
debe ser de amor y realización íntima.
Aquellos que viven una vida plena logran que la felicidad
los persiga como la cola del gato, a todos los lugares donde van.
Correr detrás de la cola representa una búsqueda
desequilibrada por el placer y la ausencia de sufrimiento,
a cualquier precio.
Son indicativos de una vida sin objetivo.
Es un indicio de codicia, de carencia de la propia vida en
toda su plenitud.

Dejar que la cola venga simplemente detrás de nosotros y
la verdadera felicidad.

La felicidad, la alegría, el placer deben ser sentidos,
no buscados, pues no están fuera de nosotros, mucho menos
son objetos perdidos,
¡Buscarlos en esas condiciones es perderlos!

Nuestros objetivos, metas y propósito de vida
- es decir, dónde queremos llegar, lo qué queremos-,
no es lo más importante, ya que la vida está en permanente
transformación y es natural que nuestros objetivos también
cambien.
Lo importante es que el camino que escogemos tenga amor y
nos conduzca hacia la felicidad.
Sobre eso el indio mexicano don Juan le dice a Castañeda:

" Cualquier camino es apenas uno entre millones de caminos.
Por lo tanto, usted siempre debe mantener en mente que un
camino no es más que eso, un camino; si cree que no debe
seguirlo, no debe permanecer en el, bajo ninguna circunstancia.
Para tener una visión clara sobre el asunto, es necesario llevar
una vida disciplinada.
Sólo usted sabrá que cualquier camino no pasa de ser un camino,
y no lo afronta, para sí mismo ni para los otros; el recorrerlo es
algo que su corazón debe dictarle.
Más su decisión de continuar en el o abandonarlo debe estar libre
del miedo y de la ambición.
Yo le aviso.
Hoy viene por cada camino y con propósitos.
Experimente cuantas veces sea necesario.
Después preguntese, y sólo a sí mismo, una cosa.
Esa pregunta es una que sólo los muy viejos se hacen:
¿ese camino tiene corazón?
Si lo tiene es un buen camino; si no lo tiene, no sirve.
Uno se convierte en viaje alegre; mientras usted lo siga, será como él.
El otro lo hará maldecir su vida.
Uno lo convierte en alguien fuerte; el otro lo debilita."
Sólo usted es capaz de escoger por usted mismo y es por eso
que es tan importante ser libre para escoger.
Este es un gran paso en la comprensión de que usted es el
único responsable de su vida.
El segundo paso es saber que nuestras selecciones sólo tienen
valor si son el reflejo de nuestra sensibilidad, de nuestro amor,
de nuestra libertad, de nuestra madurez y sobretodo,
debe ser una respuesta interior de nuestra conciencia.

Gandhi nos alerta;" Todo está bien con usted, aunque todo parezca estar
completamente equivocado, si se tiene paz interior.

De lo contrario, todo está equivocado con usted, aunque exteriormente todo
parezca estar bien, si no está en paz con su conciencia.

Tomado del librito: Es posible ser feliz
Autor: Vilmar Berna
Editorial : c San Pablo (1995)
Fotografía cedida por:http://www.ogphoto.com/

5 comentarios:

julio-entuinterior dijo...

Me ha gustado todo el texto pero me quedaría con estas citas:

- El placer no debería servir de meta para la vida de nadie,
y si la felicidad

- Aquellos que viven una vida plena logran que la felicidad
los persiga como la cola del gato, a todos los lugares donde van

- La felicidad, la alegría, el placer deben ser sentidos,
no buscados.

Un beso

Sergio dijo...

Ser feliz es importante, todos lo bucamos, nadie quiere ser infeliz, claro está, más sinembargo, los placeres de la vida son también felicidad, imaginate el placer de contemplar un bello amanecer o la playa en un atardece, no los cambio por nada, me dan felicidad plena.

Quizá puede ser y estar equivocado.

Saludos

Lidia M. Domes dijo...

Y yo me quedo con elegir un camino con corazón...

Besos,

Lidia

AGUALUNA dijo...

Silvia, es muy cierto lo que dices, pues buscamos y buscamos, perseguimos y perseguimos la felicidad y tal vez està a nuestro lado y no la vemos.
Si no tenemos paz interior es mposible sentirnos felices, todo radica en eso.
Si nuestra mente està constantemente transitando por caminos de ambiciòn y pensamientos oscuros para lograr metas, jamàs seremos felices, tengamos lo que tengamos.
Tenemos tantas cosas y somos tan infelices a veces, y tan desagradecidos, que dan escalofrìos.
Sòlo espero que Dios siempre nos ponga la luz cuando estamos en tinièblas y nos permita ver que sòlo el hecho de pisar esta tierra ya es felicidad.

Hermosa enseñanza y reflexiòn...gracias!!

Un besito y un jazmìn Silvita

Agualuna

Rafael Acedo dijo...

Dice un proverbio que así como el hierro afila a otro hierro, la sabiduría de una persona afila la sabiduría de otra persona.
Volveré a este blog en más de una ocasión para seguir "afilándome". Gracias por tomarte el tiempo de escribirlo.
Pinchando en mi nombre podrás hojear algunos poemas de mi libro "La hora del alma". Si te gusta la poesía, también te lo puedes regalar.