martes, 24 de febrero de 2009

Una Historia....


Una historia que nos enseña a entregarlo todo sin esperar nada
a cambio.

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado
y proclamó que él poseía el corazón mas hermoso de toda la
comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos
admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues
no se observaban en el ni máculas ni rasguños.

Coincidieron todos que era el corazón más hermoso que
hubieran visto.

Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aun, y
con mayor fervor aseguro poseer el corazón mas hermoso de
todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acerco y dijo: "¿Por qué dices eso,
si tu corazón no es tan hermoso como el mío?"

Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del
viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, este estaba
cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban
trozos y estos habían sido reemplazados por otros que no
correspondían, pues se veían bordes y aristas irregulares en
su derredor.

Es mas, había lugares con huecos, donde faltaban trozos
profundos.

La mirada de la gente se sobrecogió, ¿Cómo puede el decir
que su corazón es mas hermoso?, pensaron...

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado
desgarbado, se echó a reír.

- "Debes estar bromeando", dijo. "Comparar tu corazón con
el mío...

El mío es perfecto.

En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

- "Es cierto", dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero
yo jamás me involucraría contigo...

Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué
todo mi amor.

Arranqué trozos de mí corazón para entregárselos a cada uno
de aquellos que he amado.

Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que
he colocado en el lugar que quedó abierto.

Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los
cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor
que hemos compartido."

"Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi
corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco
del suyo a cambio.

De ahí quedaron los huecos - dar amor es arriesgar, pero a
pesar del dolor que esas heridas me producen al haber
quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y
alimentan la esperanza, que algún día tal vez regresen
y llenen el vacío que han dejado en mi corazón."

- "¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?".

El joven permaneció en silencio, lagrimas corrían por sus
mejillas.
Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso
y joven corazón y se lo ofreció.

El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a
su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho
y con el tapó la herida abierta del joven.

La pieza se amoldo, pero no a la perfección.
Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban
los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto,
pero lucía mucho mas hermoso que antes,
porque el amor del anciano fluía en su interior.

Y tu corazón... ¿cómo es?

Fuente: ACIprensa

miércoles, 18 de febrero de 2009

Lo que el enfermo puede enseñarnos


A valorar la salud... no se aprecia mientras se tiene.

A saber qué es comer con ganas, con apetito.

A saber qué es dormir a gusto, toda la noche.

A saber qué es poder correr, saltar, vivir...

Que todo en la vida es muy relativo: vida, placer, dinero...

A dar importancia a las cosas pequeñas: un vaso de agua,
una sonrisa, una palabra....

A sentir la necesidad de los demás.

A valorar cuánto vale tener una persona a tu lado,
que esté contigo en los momentos difíciles.

A valorar lo que supone tener a alquien que te escuche;
que te diga unas palabras; que sepa callar cuando no sabe
qué decir; silencio antes que acudir a frases hechas que no
dicen nada.

A valorar lo que supone sentir que alguien se te acerca,
te quiere, te respeta, no te deja solo...

A apreciar el que alguien sabe respetar tu intimidad
y puedes confiar en él plenamente.

A valorar que alguien a tu lado sepa respetar tus creencias
religiosas aunque no las comparta.

Imágen: Flores de mi jardín--Silvia Cristina

martes, 10 de febrero de 2009

Corazón


En el rocío de las pequeñas cosas,

el corazón encuentra su mañana

y toma su frescura.

martes, 3 de febrero de 2009

Tu Dulzura


Camino lentamente por la senda de acacias,

me perfuman las manos sus pétalos de nieve,

mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve

y el alma es como espuma de las aristocracias.


Genio bueno: este día conmigo te congracias,

apenas un suspiro me torna eterna y breve...

¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve?

En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias.


Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego,

dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego,

llenóseme la boca de mieles perfumadas.


Tan frescas que en la limpia madrugada de Estío

mucho temo volverme corriendo al caserío

prendidas en mis labios mariposas doradas.


Alfonsina Storni

Imágen: Hna. Isaqui